Economía Social, Economía Popular y Economía Solidaria: un debate inacabado


Presentación:
El presente documento persigue exponer en cortas líneas un debate intelectual que viene gestándose a partir de las diferencias conceptuales y contextuales de los conceptos que enuncian el documento. De lo que se trata es de hacer  un corto pero sustantivo ejercicio de definiciones para ubicar e intentar sistematizar estos términos. Ante la  confusión existente en Venezuela desde la Constitución Nacional hasta el discurso diario de los actores políticos del momento, resulta pertinente hacer la presente contribución, la cual servirá de documento base a las reflexiones que hoy se expondrán.

1. La Economía Social
 1.1 Síntesis histórica.
 La Economía Social no es un concepto novedoso, data del siglo del XIX en Europa, de los movimientos obreros cristianos, socialistas y anarquistas, ya para el año 1900 había un salón en la exposición Universal de París que llevó su nombre. La Economía Social se definió como un concepto polisémico es decir, designaba diversas aproximaciones teóricas y disciplinarias que buscaban una interpretación integral del fenómeno más allá del mero hecho económico.

El término se utilizó para designar algunas practicas económicas en donde prevalecía la democracia y el empresariado colectivo. Sin embargo, hasta el presente existe la ambigüedad en cuanto a su verdadera naturaleza, se le ha vinculado a diversas tendencias en el campo de las ciencias sociales, específicamente en la economía y la sociología.  

Durante el siglo XIX y principios del XX la economía social  tuvo entre sus principales exponentes a Charles Dunoyer, Charles Gide y L. Walras este último como representante de la escuela Liberal. De estos tres es Charles Gide entrado el siglo XX quien propone definir a la economía social como aquel conjunto de empresas y organizaciones cuyas reglas dan cuenta de los valores sociales. En este conjunto se ubicaron a las cooperativas, las mutuas y las Asociaciones[1].

En este sentido,  es posible identificar  cuatro  tendencias de la economía social, por un lado una escuela social-cristiana que se inspiró fundamentalmente en los postulados de la doctrina social de la Iglesia Católica, esta tendencia hizo del consumo y los servicios la puerta de entrada a la economía social. Por otro lado, la escuela socialista que se extendió dentro de los países germánicos y escandinavos a través de la democracia industrial y el capitalismo.[2] Esta tendencia privilegió la producción y la reorganización del trabajo. Además de las dos escuelas señaladas, se evidenció la existencia de una escuela liberal y una escuela solidarista. La liberal postulaba la existencia de la economía social como un reforzamiento del rol del mercado en la asignación de los recursos escasos en la sociedad, en detrimento del Estado. La solidarista postulaba que la economía social era la expresión de una conducta humana que propendía a la acción voluntaria, al servicio al prójimo y a la fraternidad. 

Con la expansión y consolidación del Estado del Bienestar Europeo y Anglosajón se produce una disminución de las actividades de la economía social, la presencia y regulación de la actividad económica por parte del Estado fue evidente en los llamados treinta gloriosos años 1945-1975[3],  muchas de las organizaciones que sobrevivieron entre ellas algunas cooperativas de consumo son las que en algunas ciudades y pueblos de Europa se mantienen vigentes.

Esta etapa histórica de la economía social es definida en la literatura respectiva como la vieja economía social, siendo las cooperativas, las mutuas francesas y las asociaciones sus principales actores jurídicos e institucionales.

1.2 La Nueva Economía Social

Con la decadencia y crisis del Estado del Bienestar en la misma década de los setenta, resurge el movimiento de la economía social con la misma fuerza que en su génesis, respondiendo a los mismos postulados de la vieja escuela del siglo XIX, no obstante, en esta oportunidad asume múltiples definiciones en función de las realidades culturales, políticas, institucionales y jurídicas de los países donde se pone de manifiesto el resurgir de este movimiento.

En ambos momentos históricos el autor Jacques Defourny establece dos condiciones para el desarrollo de la economía social. Por un lado, la economía social es hija de la necesidad, es decir, los miembros de estas organizaciones poseían un conjunto de necesidades insatisfechas, tanto en el siglo XIX como en el presente. Por el otro,  la  existencia de una identidad, reflejada no sólo en la conciencia de clases que los obreros del siglo XIX poseían, como también el sentido de  pertenecer a un grupo social que compartiese  una identidad colectiva o un destino común (como por ejemplo las cooperativas quebequesas que se agruparon en defensa de su lengua y su religión)[4].

En la actualidad existe una variedad de definiciones de este término el cual se ha ido moldeando en función de las realidades globales de cada país donde se ha desarrollado.[5]

A continuación veamos las diversas definiciones contemporáneas existentes en torno a la economía social:

“ La economía social  se define a partir de las organizaciones que la componen: las cooperativas, las mutuas y las asociaciones. (Henry Desroche, 1.983).

“ La economía social reagrupa las actividades ejercidas por algunas sociedades, principalmente las cooperativas, algunas mutualidades y asociaciones, donde la ética se caracteriza por la finalidad de servicio a sus miembros o a otros colectivos más allá del beneficio. La autonomía de gestión, los procesos de decisión democrática y la primacía de las personas y el trabajo sobre el capital son más importantes que la repartición de los beneficios” (Consejo Wallono de economía social, Bélgica, 1.991).
“ La economía social es definida como la combinación de un reagrupamiento de personas y de una empresa productora de bienes y servicios” (Claude Vienney, 1.994).

  “ La economía social vista de la lógica de acción de la Asociación: la asociación se define como un dispositivo de compromiso destinado a regir las tensiones entre las mayores formas de coordinación e implicación de las formas mercantiles, doméstica, solidaria, administrativa y democrática” ( Bernard Enjolras, 1.994)

“ La economía social es una economía plural; está constituida por empresas y organizaciones cuya especificidad está en combinar y agrupar la mayor cantidad de personas en vez de accionarios, con el fin de satisfacer las necesidades de los miembros de la Asociación”. (Benoit Levesque y Yves Vaillancourt, 1.996).

“ La economía social es un tercer sector a los lados del sector privado lucrativo y del sector publico. En los Estados Unidos se habla de non-profit organizations, en Inglaterra de volontary sector y dentro de los países latinos de economía social”. (Jean Delespesse, 1.997).

 “ La economía social es un sector económico privado con objetivos sociales o colectivos”. (Isabel Vidal, 1999).

 Además de estas definiciones, existe una que reúne unas características que permiten entender y englobar el resto de los conceptos. Es una diferenciación en dos aproximaciones que hace Defourny[6] a la hora de definir a la economía social.

El autor establece dos aproximaciones para comprender el concepto, la primera es la jurídica-institucional: en ella establece que la economía social es el conjunto de organizaciones que asumen como formula jurídica o que al no existir otra buscan el reconocimiento institucional en las cooperativas, mutuas y asociaciones.

La segunda es una aproximación normativa, en donde se atiende a los principios rectores que las organizaciones que  componen a la E.S tienen en común, estos son:
a)    Finalidad de servicio a los miembros o al colectivo más allá del beneficio.
b)    Autonomía de gestión.
c)    Procesos de decisión democrática.
d)    Primacía de las personas y del trabajo sobre el capital dentro de la repartición de los beneficios. 

Para finalizar esta parte, se citará cuales son las tendencias actuales de la economía social o tercer sector.

Actualmente se presentan tres vertientes de interpretación de esta realidad multidisciplinaria. En primer lugar, hay una tendencia anglosajona que define a este fenómeno como el non-profit sector, el voluntary sector, este se caracteriza por organizaciones que presenten las siguientes particularidades:

a)    Son organizaciones formales con personalidad jurídica y reconocimiento institucional.
b)     Son de naturaleza privadas distintas al sector publico.
c)     Son independientes, deben tener sus propias reglas e instancias de decisión.
d)    No pueden distribuir beneficios a sus miembros.
e)    Deben comportar un cierto nivel de participación voluntaria o de donantes.

Aquí la distinción fundamental que se establece con la economía social está en el punto c y d. Entonces, economía social y non profit sector no son lo mismo, pero se encuentran en el mismo espacio del tercer sector y la sociedad civil.

En segundo lugar existe una interpretación italiana. Los representantes de esta tendencia afirman que el tercer sector es un universo heterogéneo de organizaciones que no persiguen el lucro (marco normativo). Sin embargo en sus actividades de naturaleza económica son lucrativas y reparten parcialmente  sus excedentes. Para los italianos son entidades Not for profit.[7]

En esta definición  tercer sector y economía social se sitúan en una misma esfera conceptual. Esta postura italiana es producto de su realidad jurídica y de la historia del fuerte y arraigado movimiento cooperativo que ellos poseen.

Las diferencias fundamentales que están en la discusión contemporánea de estos temas son los  siguientes:

1.- La economía social da relevancia a la democracia económica y de gestión.
2.- La economía social es tercer sector o está dentro de él. (principal debate).
3.- El non profit sector sostiene la primacía del voluntariado y de la no-distribución de beneficios.
4.- El tercer sector no es non profit sector es not for profit sector (la postura italiana).

En la actualidad este es el debate existente. La tendencia se torna más compleja con los enfoques y variantes que surgen de la  realidad económica y social, sobre todo en la América Latina, en donde existe además de la idea de economía social y el non profit sector; la economía solidaria y la economía popular, tema a la cual nos referiremos en la siguiente parte.






2. Economía Popular, Economía Solidaria y Economía Social en América Latina.

2.1 La Economía Popular[8].
     
Con las crisis económicas, políticas y sociales que permanentemente sacuden a la región latinoamericana se ha observado el desarrollo de un polo económico alternativo muy distante del sector privado tradicional. Este polo surge fundamentalmente por la existencia de dos factores: a) la presencia de unos niveles bajos de ingresos familiar generalizados en la población y 2) la necesidad de encontrar nuevas actividades y acciones que procuren evitar los signos de pobreza y exclusión . A este polo de la economía se le ha denominado economía popular. Esta es definida como el conjunto de expresiones económicas que ejerce una población en situación de exclusión social  que busca satisfacer unas necesidades mínimas  insatisfechas. En este sentido la economía popular se caracteriza por lo siguiente:

a)     La participación de la mayoría de los miembros de una familia en el proceso de producción, comercialización o venta de bienes.
b)     La existencia de una frágil base de capital económico.
c)     El ejercicio de las actividades económicas  alejados de los marcos formales, tanto jurídicos como fiscales.
d)     La inexistencia de detallados patrones de gestión empresarial, y
e)      La precariedad de los ingresos que reportan las actividades ejercidas.

En pocas palabras se puede decir  que la economía popular es el instrumento que posee la población excluida socialmente para enfrentar medianamente los efectos que produce los bajos niveles de ingreso familiar, la ineficaz distribución de los ingresos nacionales y las desigualdades que genera el orden económico establecido.

La manifestación más significativa de la economía popular se halla en la actividad comercial informal, las microempresas personales y en las pequeñas empresas familiares. Las actividades especificas de comercio y producción son variadas y abarcan todo tipo de insumos que mayoritariamente son demandados por el resto de la población.

Existe en la actualidad un debate muy intenso a la hora de insertar al sector informal urbano dentro del contexto de la economía popular, por un lado están lo que le dan un tratamiento negativo al término, es decir, lo definen por todo lo que no es: (..)lo no estructurado, lo no privado, lo no formal, lo no rentable, lo no publico, lo no legal, lo no estético, lo no legítimo.(Barrantes:41,1.997). Bajo este esquema la economía informal no está dentro de la economía popular, mientras que otros autores  (Nyssens y Larraechea) señalan que el sector informal  visto desde los actores que lo conforman y no desde lo estructural como se ha definido clásicamente  es la expresión más genuina de la economía popular[9].

Por otra parte, el diagnostico de este sector, muestra que si bien es cierto la economía popular ha logrado que los niveles de exclusión social y de desigualdad no se profundicen en la población, también es cierto, que la orientación  que la han dado los Estados latinoamericanos a esta actividad, no ha sido la más conveniente.

Siguiendo a Nyssens, Fonteneau y Salam Fall se pueden distinguir cinco tipos de actividades dentro de la economía popular:

a.    Unas Organizaciones de economía popular (OEP): Ellas se desarrollan frecuentemente en la comunidad y el barrio, su campo de acción está ligado al consumo, la producción y la distribución de bienes y servicios. Las OEP nacen de la iniciativa de un grupo de personas que buscan satisfacer un conjunto de necesidades propias, sobre la base de la explotación de sus propias fuentes y la ayuda mutua.

b.    Las micro-empresas: Son unidades de producción y/o de comercialización de bienes y servicios, de tipo familiar (en donde eventualmente se produce la contratación de personas externas a la familia).

c.    Las iniciativas individuales: A diferencia de la micro-empresa familiar, estas nacen de una sola persona, que busca darse su propio puesto de trabajo sin la implicación directa de terceros.

d.    Las estrategias de Asistencia:  personas que tienen como recursos las instituciones de  la caridad ,etc.

e.    Las actividades ilegales: personas que se dedican al tráfico de drogas, hechos delictivos, robos, etc. 














De esta tipología, se puede desprender la siguiente estructura de la economía popular:


     OEP
Microempresas
familiares
Iniciativas
individuales
Estrategias de Asistencia
Actividades ilegales
Nivel de crecimiento
Talleres de autogestión
Talleres productivos
Choferes de taxi
Organizaciones que reivindican la vivienda
Trafico de drogas
Nivel de subsistencia
Grupos de consumo
Pequeñas tiendas
Pequeñas reparaciones
Beneficiarios de instituciones de la caridad
Ventas clandestinas
Nivel de sobre vivencia
Comedores populares
Recogida de desechos
Vendedores de la calle
Mendicidad
Pequeños Robos

Fuente: Razeto y Calcagni, 1.989
Sector informal urbano (familiar).
 
Modificado por Nyssens, Fonteneau y
Sector informal urbano (individual).
 
Salam Fall, 1.999.




            Para finalizar el tema de la economía popular, estos autores señalan que pueden existir  entre la economía social y la economía popular prácticas de economía solidaria, es decir, que la convergencia de estos dos polos de la economía supondrían para América Latina, el fortalecimiento de un modelo económico más racional, más productivo y más equitativo que allane el camino para un desarrollo y crecimiento más equilibrado de la región.

2.2 La Economía Solidaria. 

            Cuando en algunas comunidades se genera una red de gestión empresarial preservando el proceso de economía popular se genera entonces la llamada economía solidaria. En esta la existencia de un compromiso de ayuda y de reciprocidad en el proceso económico es fundamental para su existencia. No obstante, se puede decir que en América existen dos tendencias que intentan definir a la economía solidaria.

Por un lado, la escuela francesa plantea a través de su autor Jean Louis Laville, que la economía solidaria es la constitución de tres factores.

1.     La construcción conjunta de la oferta y la demanda entre los profesionales y los usuarios a partir de una relación reciprocitaria.
2.     La realización de una hibridación relativamente ejemplar de la economía mercantil (el mercado), de la economía no mercantil (El Estado) y la economía no monetaria (el don, la reciprocidad). y
3.     La búsqueda de un equilibrio entre las tres formas de economía precedentes[10].

En resumen la economía solidaria según Laville plantea que la única forma de corregir las fallas en el mercado que generan cualquiera de las formas precedentes de una economía, es a través de la búsqueda de una alianza entre los actores que intervienen en el proceso económico. En otras palabras que productores y consumidores construyan conjuntamente la oferta y la demanda de bienes y servicios.

Las experiencias de esta interpretación de la economía solidaria se hallan en la gestión de los servicios de proximidad en Francia, Canadá y Bélgica, en donde mediante una relación de reciprocidad las entidades de la economía social[11] están intentando corregir las fallas que el mercado de los servicios presenta.

Pasando a la otra definición de la economía solidaria, en la América del sur, específicamente en Bolivia, Colombia, Perú, Ecuador, Chile, Uruguay y Argentina, la economía solidaria es definida como aquel polo económico nacido de la economía popular en donde se ubican las microempresas ya sea asumiendo como formulas jurídicas a las cooperativas, o simples empresas de responsabilidad limitada, que actúan en redes de producción, comercialización y consumo.

El argumento central de esta tendencia, es la lucha permanente por la disminución de los costos de los bienes y servicios que se ven aumentados por las cadenas que se generan en todo el recorrido que realizan los productos hasta llegar al consumidor final.

El papel que ha jugado el movimiento cooperativo ha sido importante en el desarrollo de este polo. Las fortalezas por los años de experiencia han permitido que en muchos países latinoamericanos existan verdaderas redes económicas de solidaridad, que posibilitan el acceso a mayores bienes y servicios a la población.

Las experiencias cooperativas en Colombia, del mercado justo hacia Bolivia, Ecuador y Perú, el movimiento de las ONG’s para el Desarrollo, son las más significativas manifestaciones que ha tenido la economía solidaria en la América Latina.

La situación en Venezuela.

Venezuela ha sido quizá el país junto a México y Brasil que ha tenido el mayor desarrollo de la economía popular. El  cada vez mayor número de personas insertadas en el mercado informal, el mayoritario desarrollo en las zonas marginales de empresas familiares es una prueba de la existencia de un gran sector  que está compitiendo con el sector privado tradicional.

Sin embargo, la economía solidaria y social no han corrido la misma suerte. La economía solidaria ha tenido algunas importantes manifestaciones sobre todo en el sector agrícola venezolano con la creación de redes de comercialización que han originado la venta directa del productor al consumidor de este tipo de bienes. Fue con el gobierno del Presidente Rafael Caldera[12] que se introdujo en Venezuela el concepto de economía solidaria como sustituto en el lenguaje oficial de la economía popular, en este sentido el Programa de Economía Solidaria tuvo los siguientes objetivos:

            “ Generales: 1)Promover un Sistema de autoabastecimiento solidario para la distribución de los alimentos y medicinas a menores precios mediante la organización social. 2) Crear y fortalecer empresas solidarias mediante en los sectores de menores ingresos mediante un sistema de capacitación masiva en gestión”.(Barrantes:46,1997).

De esto se puede extraer que en el Estado no se dio un proceso de reflexión política y económica del significado de la economía popular y el transito hacia una economía solidaria. Desde nuestro entender, la implementación de la economía solidaria en Venezuela significó una moda del gobierno de turno sin el más mínimo propósito de redimensionar tanto a la economía popular como a la economía solidaria mediante la creación de un Tercer Sector de la Economía: la economía social venezolana. (Michelena, 1.988 en Barrantes:45, 1.997).

 De la economía social, las experiencias que se reportan son muy pocas, es crítica la situación económica y profesional de las entidades que bien pudieran transformar su dinámica no gubernamental y no lucrativa en un movimiento empresarial social que tienda a la creación de un tercer sector en Venezuela sólido y competitivo frente al Estado y el sector privado tradicional.

La realidad venezolana es que el debate sobre la economía popular  y la solidaria no ha sido lo suficientemente amplio como para poder definir estrategias que conduzcan a unos lineamientos para la superación de estos polos. Se dice superación por que es obvio que la economía popular y la solidaria tal como están entendidas y manifestadas en el  país deben dar paso a un polo económico plural, alternativo y coajustado al resto de los actores económicos del país, incluyendo al promotor principal de la economía: el Estado.

Con respecto a la economía social recién es que en las Universidades y en algunos sectores elites de la sociedad civil es que el tema se está analizando y estudiando. La comprensión de esta manifestación económica podría hallar el camino para la transformación de la economía popular y solidaria venezolana en una economía plural y social.

Bibliografía y referencias

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BENOIT Levesque et VAILLANCOURT Yves. 1.996. La reconnaissance de l’economie sociale comme economie plurielle et comme element dans la reconfiguration de l’etat providence : deux enjeux majeurs. www.umtes.uqam.ca.

BORZAGA Carlo, SANTUARI Alceste. 1.998. Social enterprises and new employment in Europe. CGM.

CASTELLS Manuel Y GÖSTA ESPING-Andersen. 1.999. La transformación del trabajo.  Barcelona.

DEFOURNY Jacques, DEVELTERE Patrick et FONTENEAU Benedicte (Eds).  1.999. L’economie sociale au Nord et au Sud. De Boeck. Bruxelles.

DEFOURNY Jacques, MONZÓN CAMPOS José Luis. 1.992 Economie sociale, entre economie capitaliste et economie publique. CIRIEC. De Boeck Universite.  Bruxelles.

DEFOURNY Jacques, NYSSENS Marthie, SIMON Michel. 1.997. De la asociacion sin animo de lucro a la sociedad de finalidad social. Articulo del libro. Una Nueva Economía Social. CIRIEC, Valencia.

DELESPESSE Jean. 1.997 L’economie sociale : un troisieme secteur. www.econosoc.org
                    .-1.998. La nouvelle economie sociale. www.econosoc.com

LAVILLEean-Louis. 1.998 L’economia solidale. Bollati Boringhieri. Torino.

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SEGUNDO FORO DE DIRECCION Y GESTION.  AERESS.(1999). Centro de iniciativas de economía social (CIES) Barcelona.

TORO Daniela y ROMERO Alexis (2000) La Economía Social. Documento de reflexión de la Maestría en Economía Social y desarrollo comunitario. (mimeo) Caracas.

UNIVERSITAT DE BARCELONA. ESCOLA UNIVERSITARIA D’ESTUDIS EMPRESARIALS. DEPARTEMENT DE TEORIA ECONOMICA. (1998). Lecturas de d’economia cooperativa. Barcelona.

VIDAL Isabel, VILAPLANA Armand. 1.999. Perspectivas empresariales de las sociedades laborales en la Unión Europea. FESALC. CIES. Barcelona

VIDAL Isabel. 1.998. Empleo y nueva economía social. CIES. Barcelona




[1] Para esta parte histórica se recomienda revisar la Revista Lien Social et Politique No. 44 de la Université de Montréal., el articulo L’économie  sociale au Québec: Eléments théoriques et empiriques pour le débat et la recherche.
[2] Levesque Benoit. 1.996
[3] Etapa que el autor Jean Louis Laville habla de la sinergia Estado-Mercado. En J.L, Laville, l’economia Solidale. 1.998.
[4] Para ampliar este tema véase Jacques Defourny. Origines et contours de l’économie sociale au Nord et au sud. En  l’économie sociale au Nord et au sud, 1.999
[5] Sin embargo es pertinente indicar que la Economía Social está inmersa en un debate teórico conceptual actual donde la búsqueda del consenso se ha visto dificultada por las experiencias anglosajonas (el non profit sector) y la aparición de tendencias bien marcadas de carácter político.
[6] Para ampliar este tema véase Jacques Defourny. Origines et contours de l’économie sociale au Nord et au sud. En  l’économie sociale au Nord et au sud, 1.999

[7] Para ampliar este tema véase a Carlo Borzaga y Alceste Santuari. La evolucione del Terzo Settore.Trento Italia. 1.999.
[8] Para ampliar el tema de la economía popular, véase a Marthie Nyssens, en Cuatro Ensayos de Economía Popular. Universidad Católica de Lovaina. 1.997
[9] Para ampliar el tema vease a Nyssens, Fonteneau y Salam Fall en Le secteur informel: Creuset de pratiques d’économie solidaire ? En L’économie sociale au Nord et au sud, UCL, Belgique, 1.999.
[10] Para ampliar este tema véase a Laville Jean Louis en Le poste in gioco dell’ economia solidale. L’economia solidale. Torino, 1.998.
[11] Estas entidades de economía social que prestan servicios de proximidad se caracterizan por estar integradas por los usuarios del servicio, los prestatarios y los clientes del mismo.
[12] Presidente electo constitucionalmente para el periodo 1.994-1.999

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